22 de enero de 2013

MARBURY VS. MADISON.

En el año 1801 el presidente Adams (expresidente de EEUU) designó a Marshall presidente de la Suprema Corte junto con otros jueces entre los que se encontraba Marbury.

Finalizado el mandato presidencial es sucedido por el presidente, Jefferson quien designa como secretario de Estado a Madison.

La mayoría de los jueces nombrados durante el gobierno anterior recibieron la notificación en la que constaba que tenían acceso a sus cargos de jueces. No obstante otros, entre los que se encontraba Marbury, no recibieron dicha notificación y decidieron solicitar a Madison que el nombramiento les fuera notificado para poder acceder al cargo. 

Al no obtener respuesta de Madison, Marbury pidió a la Corte que emitiera un “mandamus” por el cual se le ordenara a Madison que cumpliera con la notificación, basándose en la Sección trece del Acta Judicial que acordaba a la Corte Suprema competencia originaria para expedir el “mandamus”.

Marbury tenía derecho al nombramiento que demandaba, teniendo en cuenta que este había sido firmado por el presidente y sellado por el secretario de estado durante la presidencia de Adams.

La negativa constituyó una clara violación de ese derecho frente al cual las leyes de su país brindaban un remedio, emitir un mandamiento.La constitución de los Estados Unidos establece en su Art. III, la competencia de la Corte Suprema sólo por apelación, salvo en determinados casos en la que es originaria, no encontrándose el “mandamus” dentro de estas excepciones, por lo que se rechazó la petición del demandante, ya que la Corte Suprema no poseía competencia para emitir mandamientos en competencia originaria.


Esto trajo aparejado un conflicto entre la Constitución y el Acta Judicial, Sección 13 (de rango jerárquico inferior). 

Marshall (Presidente de la Suprema Corte de los E.E.U.U.), resolvió en su sentencia declarar la inconstitucionalidad del Acta Judicial, por considerar que ella ampliaba la competencia de la Corte y contrariaba la Constitución. Afirmandose así el principio de supremacía constitucional. Que hoy día esta representada por "La Pirámide Kelseniana" que representa gráficamente la idea de la existencia del sistema jurídico escalonado, es decir la supremacía de unas normas jurídicas sobre otras, validando las inferiores en las superiores, hasta llegar a la constitución misma como fuente primaria.

En síntesis gracias a este caso se consagró el principio de que el poder judicial ejerce el control de constitucionalidad.
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